Contexto

No me gusta nada tener que salir en defensa de kirchnerista alguno. Pero lo voy a hacer -casualmente- porque las reacciones que ha generado un twit de uno de ellos son absurdas. Al punto que parecen «kirchneristas» en el sentido de todo lo malo que se le puede adjudicar al término que, a mi juicio, es mucho.

Al parecer, Florencia Saintout, decana de la Facultad de periodismo de la Universidad de la Plata, dijo, refiriéndose al atentado contra la revista Charlie Hebdo, que «los crímenes jamás tienen justificaciones pero sí tienen contextos».  Pues no puedo sino coincidir. Y si la verdad -por una vez, al menos- la dice un kirchnerista, ¿porqué vamos a ser tan necios de no reconocerla? Las cosas son lo que son, al margen de quien las diga.

La moralidad de las acciones de los hombres siempre tiene que analizarse dentro del contexto en el que tienen lugar.  Es injusto ignorarlo. Es injusto juzgar con los criterios que rigen hoy, acciones que han tenido lugar muchos años antes.  Es injusto no considerar las circunstancias personales de quienes participan en las acciones bajo análisis. El sentido común y todas las legislaciones del mundo tienen esto presente a la hora de crear los «tipos» penales de las conductas que, por groseramente inmorales, traen aparejada una pena impuesta por el estado. Sin ir más lejos, el código penal vigente en nuestro país. ¿Qué son entonces, sino atenciones al «contexto» los atenuantes por emoción violenta o puerperio en el homicidio, o los agravantes por razón del vínculo? Matar para robar es injustificable. Pero si además la persona asesinada resulta ser el padre del asesino, ¿no es menos justificable aún? Así lo dispone el código penal argentino en el parricidio. Por otra parte, quien pretenda eximirse de  responsabilidad penal invocando haber lesionado o dado muerte a un agresor en «legítima defensa», tiene que demostrar entre otras cosas, «falta de provocación» al agresor en cuestión.  ¿No es eso un razonable y justificado análisis del contexto?  Y el contexto es tal extremo importante que,   el robo «en estado de necesidad» ni siquiera es punible. Espero haber aclarado el punto.

Ahora bien, estos buenos muchachos que perecieron en el horrible atentado ¿fueron elegidos porque sí? Ciertamente, no.  Yo me tomé el asqueroso trabajo de mirar las tapas de la revista que editaban. Supongo que el contenido debe haber sido igualmente repugnante. ¿Se justifica o justifico yo su asesinato? De ninguna manera. Pero eso no me impide reflexionar sobre el «contexto» en el que se produce.

Que en nombre de la libertad de prensa sea lícito ofender de modo tan grotesco -y me animo a agregar, innecesario- las convicciones religiosas de la población, no puede seguirse nada bueno. Hace falta repetirlo: el crimen me resulta, no sólo injustificable sino también aberrante.  Merece todo mi repudio y lo último que quisiera es que quede impune. Pero, la pucha que tiene contexto….!

 

Jorge O´Reilly