
«SCIOLI EN LOS ZAPATOS DE MC CAIN»
Me quedo con este último párrafo del artículo de Alconada Mon: “McCain tampoco era ingenuo y llevaba décadas en pos de la Casa Blanca. Por eso añadió de inmediato que su campaña podía incluir «ferocidad», pero siendo también «respetuosa». ¿Es posible? Sí, se puede ser feroz en la búsqueda del triunfo, pero sin romper reglas ni rivales, como los partidos del Mundial de rugby -en otro ámbito, con ambiciones enormes también- demostraron que es posible.”
Me parece que es clara la analogía rugbística: “ferocidad extrema pero respeto total sin romper reglas”.
Creo que es aplicable en todos los rubros pero últimamente, todo lo que vemos viendo y viviendo en el mundo y en nuestro país, nos lleva a pensar en la degradación que existe del otro, por el solo hecho de ser “otro”… (Como ha dicho Pablo Mendelevich, “la campaña no es sucia, es roñosa….”). Degradación y falta de respeto por la autoridad, por las figuras públicas del ámbito eclesial, político, social. No se critican ya ideas (si es que hay alguna, cuesta encontrarlas…) sino se ataca ferozmente a las personas. Hoy día se considera permitido ridiculizar y caricaturizar, sin ningún tipo de respeto por la investidura del cargo que representa la figura del presidente, de los ministros, jueces, senadores, diputados…, olvidando que una cosa es defender la verdad y criticar el error y otra muy distinta es faltar el respeto al otro, lo cual se agrava cuando ese otro es parte del gobierno de la República o representa una investidura pública.