Descubrir el perdón en la cruz de Cristo

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De RUANDA a EIDICO

En estos días tuvimos el inmenso don de Dios de tener a Immaculée Ilibagiza en EIDICO.

De mirada profunda y humilde, detrás de la simplicidad de esta mujer de Ruanda, una de las pocas sobrevivientes de uno de los peores genocidios de la historia, se encuentra la fortaleza de los “anawin” bíblicos -los pobres de Yahvé- que, porque no tienen nada, lo tienen TODO.

EIDICO

Sólo verla ya es un retiro espiritual que nos vuelve a recordar que una sola cosa es esencial. Relativizar lo relativo y aferrarnos al Absoluto.

“En el peor momento de mi vida, -nos decía Immaculé-, no sabía que estaba a punto de descubrir la fuente más grande de felicidad en mi corazón: era Dios dentro de mí. Él es más grande que cualquier dolor. Sé que podemos aprender a perdonar.”

Había perdido a la mayor parte de su familia. Había quedado sin nada material. Y allí, en medio de la mayor tragedia de su vida y una de las masacres más sangrientas de la humanidad,  descubrió la fuente más grande de felicidad

Su testimonio nos enseña a encontrar el verdadero perdón en la Cruz de Cristo. En medio de la persecución de sus enemigos que buscaban matarla, la única frase que podía repetir era la de Jesús en la Cruz: “perdónalos porque no saben lo que hacen”. Y afirma con fuerza, “Sé que podemos aprender a perdonar”.

Una vez más podemos ver cómo la Cátedra del Maestro es Su Cruz. Es en el despojo total de la Cruz desde donde Dios salva, sana y nos lleva a su Resurrección, a ser nuevas creaturas con nueva vida. Todos tenemos que pasar por la cruz. El tema es cómo la vivimos, con o sin Cristo, como el ejemplo de los dos ladrones que rodean a Cristo. Uno vivió la cruz con odio y resentimiento. El otro, encontró la Luz en la Cruz. Este es el mensaje de Immaculé. Que Dios nos ayude a seguirlo.

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